COMUNICADO ANTE LA ADBICACIÓN DEL ACTUAL JEFE DE ESTADO

Con la aprobación de la Constitución española en el año 1978 D. José Maldonado consideraba que los españoles habían tenido la oportunidad de votar libremente y dotarse de una Carta Magna que respondía a los estándares de libertad y democracia existentes en países de nuestro entorno, en consecuencia procedía a declarar el fin del Gobierno de la República en el exilio y a confiar que en un futuro pudiera plantearse  el regreso a una forma de Gobierno tan querida para él.

Los acontecimientos que vivimos en estos momentos en España, abdicación del Jefe del Estado y proclamación de su sucesor como Felipe VI, nos llevan, en tanto que Asociación preocupada por mantener viva la llama que animó a D. José Maldonado durante toda su vida, y que no era otra que la construcción de una sociedad de ciudadanos libres e iguales, a manifestar las reflexiones siguientes:

  • Entendemos que mientras que en el año 1978 la ciudadanía se enfrentaba a la dicotomía democracia-dictadura y que ante ella resultaba prioritaria la conquista de un estatus de normalidad democrática, en la actualidad y sin despreciar la profundización en la calidad democrática de nuestra vida social, se hace necesario que la ciudadanía pueda decidir sobre la forma de organización que prefiere. De esta necesidad se infiere la conveniencia de que por parte de los poderes públicos se den los pasos necesarios para convocar al pueblo a una consulta mediante la que exprese su opinión sobre un asunto cuya vital importancia nadie discutirá en estos momentos.
  • Somos conscientes de que, en cualquier caso, los graves problemas que aquejan a una gran mayoría de la ciudadanía española no dependen para su resolución de un simple cambio en la forma de la organización del Estado. La degradación de la vida social, política y económica ha llegado a tales niveles que se hace necesario el arranque de un proceso de regeneración social que vaya más allá del simple cambio, por importante que sea, en la forma de Estado adoptada.
  • Entendemos que a una situación como la que vivimos en la actualidad se llega únicamente por la pérdida de unos mínimos valores cívicos, valores que quizás nunca estuvieron insertos en la sociedad española o lo fueron en niveles de tan baja intensidad que permitieron su fácil arrinconamiento.
  • En nuestra condición de republicanos, y conscientes de que este hecho implica la puesta en valor de comportamientos sociales éticos, una vida pública en la que la transparencia sea la norma y no una “rara avis”, el ejercicio de la política un servicio a la ciudadanía y no un servirse de ella, una potenciación de la educación y la cultura como instrumentos para forjar una sociedad crítica y librepensadora sin más ataduras que aquellas que cada cual quiera adquirir en el ámbito de la intimidad, queremos hacer un llamamiento a quienes enarbolan la bandera no del republicanismo sino de un mero cambio en la forma de Estado, sin que ello conlleve una modificación profunda de las normas de convivencia social, para que renunciando a posiciones demagógicas, oportunistas y partidistas se apliquen a la tarea de llevar al ánimo de nuestra sociedad las implicaciones y exigencias que conllevan al adquisición de la condición de ciudadanas y ciudadanos responsables y dueños de sus destinos.

Salud

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